Lo sustantivo de la renuncia, fue conocer el descriterio del ministro, y con ello aceptarla de inmediato, tener presente que de esa forma tan destemplada, desvergonzada e insultante de gestión publica no se puede, por respeto a la dignidad del cargo y a la gente en general, lo increíble es comprobar hasta los limites de estupidez que es posible llegar a una persona en un cargo ministerial, que siente el poder de hacer el ridículo, inclusive, y querer pasar “piola”
Queda de manifiesto la ausencia absoluta de autoridad de poder, cuando se pierde coherencia y decencia, y se recurre a la vulgaridad, a la prepotencia y desconsideración con sus semejantes, además de querer pasar “gato por liebre”, en lo del puente Mekano, con lo de “gastos reservados de la ley del cobre” y lo de secreto en los gastos de defensa.
Esto se suma a una serie de desaciertos comunicacionales por parte del ejecutivo, desde el presidente con sus ignorancias históricas (Robinson Crusoe) y de lenguaje (cubrió)-lo de la vocera de gobierno con su arrogancia y despiste permanente-la impudicia de Ximena Ossandon-la insensibilidad de Raineri por el termino de la fiesta de los Magallánicos y el gas- diputada Nogueira y la falta de probidad con acuerdo de la fiscalía nacional-Marcela Cubillos y su sueldo en UF por 4,5 millones al mes como asesora del ministro de transportes y telecomunicaciones, mas un largo etc., en los mas variado de situaciones de gestión de excelencia con la nueva forma de gobernar.
Esto pudiera ocasionarse por lo extenso de los horarios, veinticuatro horas al día, siete días a la semana y treinta días al mes, porque no hemos llegado a los trecientos sesenta días, y tenemos ya un rosario contundente de “cóndoros”, por lo tanto sálvenos dios, como dice el presidente ante los “imprevistos”, suyos y de colaboradores.











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